Organiza CONABIO la Primera Expedición a la Selva Lacandona en Pro de la Biodiversidad
23/12/11
Por María del Rocío Flores
Ocosingo, Chis, 23/12/11.- Con el propósito de apoyar a las comunidades asentadas en las regiones que se ubican dentro de los corredores biológicos del sureste mexicano y garantizar la conservación de los ecosistemas, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) realizó en el estado de Chiapas la expedición Selva Lacandona 2011,con la participación de 40 ciclistas en un recorrido de casi 400 kilómetros por las cinco regiones de la entidad que forman parte del Corredor Biológico Mesoamericano México (CBMM).
En una ruta de cinco días y seis noches, del 16 al 21 de diciembre, la expedición Selva Lacandona arrancó en la comunidad de Ocosingo al dar el banderazo de salida a los 40 participantes, de los cuales casi la mitad son competidores locales convocados por el Instituto del Deporte del estado de Chiapas, y la mayoría de los 40, reconocidos en el ámbito de las competencias de montaña.
La expedición -que abarcó el corredor chiapaneco denominado Sierra Maya Zoque, en la región de Las Cañadas, puerta de entrada a la Selva Lacandona- es un programa piloto que pretende llevarse a cabo anualmente como un estímulo para la conservación de los ecosistemas enclavados en la zona, además de que el turismo de naturaleza representa una posibilidad de ingreso económico en beneficio de las comunidades.
El CBMM se despliega en los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán, y opera con recursos fiscales administrados por CONABIO. Los corredores biológicos comenzaron a utilizarse en 1992, después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, y tienen la finalidad de mantener o restaurar la conectividad del paisaje y la continuidad de los procesos biológicos de la zona para defender la conservación de la biodiversidad.
En este primer año de expedición, el grupo de ciclistas estuvo encabezado por el triatlonista mexicano Sergio Sarmiento Aguilar, quien ha obtenido diversos logros como atleta, entre ellos el cuarto lugar del Campeonato del Mundo de Acuatlón.
Para su participación en la ruta, todos los participares firmaron un código de ética como requisito indispensable y como un compromiso a favor del cuidado del ambiente y el respeto a las comunidades.
Durante seis días recorrieron la sierra de Chiapas
El primer día, la caravana tomó dirección noroeste–sureste, entre la Sierra Livingston y la Sierra de Corralchen y los bosques nublados de las cañadas tzetzales, en los que se distribuye de manera potenciada el pájaro quetzal. Los 90 kilómetros del primer trayecto, cubierto por vegetación de pino y encino, les hizo recorrer el sur de la zona arqueológica de Toniná, habitada por tzetzales, para finalmente establecerse en “Rancho Alegre”, el primero de cinco campamentos de la ruta.
Al día siguiente, la ruta de 46 kilómetros, que atraviesa los bosques nublados de las Lagunas Lacandonas, inició en la Cuenca del Río Jataté, en dirección sureste por las Sierras de San Felipe y la Sierra de la Colmena.
Al tercer día de recorrido, los participantes cruzaron en lanchas el río Jataté, que en dos de sus afluentes forma el río menor llamado Lacantún. La selva perennifolia (que se caracteriza porque la mayoría de sus árboles conservan sus hojas en la temporada seca) fue el escenario que les recibió en un tercer campamento a la orilla del río Santo Domingo, cuya vegetación se compone por árboles como el sonzapote, el palo mulato y el k’uyche.
Para la segunda mitad de la travesía, durante el cuarto día, de Las nubes a Cinco Lagos, el ecosistema de selvas medianas y altas llevaron a los ciclistas por 60 kilómetros en la carrera ecológica hasta instalarse en el Parque Nacional Lagunas de Montebello, que contiene más de 60 lagunas muy cerca de la zona arqueológica El Naranjo y Chincultik.
En el penúltimo día, la ruta inició desde el campamento Cinco Lagos con dirección oeste hacia la meseta central y con una distancia de 24 kilómetros por recorrer hasta la comunidad El Naranjo, en los altos de Chiapas. El ligero aumento de la altura --más de mil 500 metros sobre el nivel de un mar enmarcado por paisajes rurales tojolabales—dejó al descubierto zonas principalmente agrícolas donde se observan remanentes de pino, señal de la proximidad de la meta.
Para el sexto y último día, los ciclistas salieron de El Naranjo con destino a Comitán en línea recta hacia el oriente y luego hacia el noroeste, a través de un tramo de 30 kilómetros que en continuo ascenso recorre parte de la zona arqueológica Tenam Puente y cruza zonas agrícolas de maíz, frijol y árboles frutales para llegar al final de la excursión.
Antes de iniciar el recorrido, el maestro Pedro Álvarez Icaza, coordinador de Corredores y Recursos Biológicos de la CONABIO, quien además participó en la ruta, aseveró: “Vamos a cruzar una región con muchas tradiciones y de gran orgullo para sus habitantes por ser lo que son. Estamos entrando a su casa, así que debemos tener todo el cuidado posible”, y aclaró que no se trata de una competencia, “nadie tiene que ganar, excepto las comunidades rurales y la biodiversidad”.